martes, 26 de mayo de 2020

25 de mayo, 2020

Estamos a solo horas de que llegue el día que el niño y adolescente nerdo, socialmente inadecuado, solitario y gay, que se sentía único en el mundo, que se sentía condenado a un futuro de soledad y que tenía pánico del odio de la gente (varias veces vivido), pensó que nunca llegaría.


A partir de mañana, un hombre adulto y profesional, totalmente diferente, tendrá acceso a una posibilidad que parecía demasiado difícil de lograr: el matrimonio igualitario. Es algo que deseé por muchos años, al igual que muchos de mis amigos, que están en relaciones de amor y de compartir, con sus parejas de años.



Ya sea que yo llegue a conocer a alguien con quien compartir esa decisión tan importante o no, (aunque reconozco que he tenido compañeros maravillosos, inteligentes, determinados, íntegros, creativos y comprometidos con algo más allá que ellos mismos), esta lucha, en la que muchos amigos han puesto alma, vida y corazón, no ha sido fácil, pero justo eso la hace mucho más valiosa y la hace llegar a este punto. Otros seres humanos, que desearon un futuro libre de discriminación, no llegaron a ver este día. Algunos de estos seres humanos, inclusive, pagaron con su vida el ser diferentes.



Para mí y muchos de mis queridos amigos, este es un momento increíble, en que seres humanos reales y que amamos a este país, vamos a acceder a un nivel de ciudadanía igual al de los demás costarricenses.



Mañana esta hermosa Costa Rica, cuyos paisajes he recorrido en busca de pueblos serenos, atardeceres luminosos, bosques llenos de vida y montañas imponentes, amanecerá más justa e igualitaria. Entonces, en un poco pero significativo "más" , muchas personas podrán acceder a mayores instrumentos para su realización personal y creo que eso es lo mejor que esta hermosa tierra puede vivir.



Buenas noches, Costa Rica. El mañana puede ser brillante.

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